Nada es más importante que amar todas las cosas y a uno mismo. Pero ¿qué es el amor? El amor es lo que tienes y sientes desde adentro y que puedes manifestar hacia afuera, emanándolo y proyectando la felicidad que solo es capaz de hacerse notar cuando hay amor divino.
¿Eso de amar significa sentir amor por Dios? Significa que Dios está en
nosotros y nosotros en él. Es como ver el ojo del bien alrededor de lo que
haces y el ojo del mal vigilándote. Es como Sauron viendo si te equivocas para
ir a hablar contigo; se aprovecha del libre albedrío.
¿Como puedo sentir el amor verdadero? y ¿Por qué no puedo conseguir que
otros me amen como yo quiero?
Dime que aprendiste, que te inculcaron...
¿Qué es lo que quieres? ¿Quieres
amar pensando en el amor que nos inculca el ego está bien? ¿Cuánto amor real y
divino puedes dar? Si el amor que conoces es solo terrenal, te quedarás con una
respuesta más que terrenal. ¿Por qué esperas el amor divino a partir de lo
mundano? Que buscas tanto en el afuera que no puedes verte tú por dentro. Y cuando
hablo de real, hablo del verdadero amor.
El poder de la manifestación es un don que todos llevamos. Si piensas y decretas que te sucederá lo bueno, te sucederán cosas buenas. Pero si piensas cosas negativas, ¿Cómo piensas que en el futuro te sucedan cosas buenas? Busca en tu interior, adentro y verás que conocerás el verdadero amor. El amor infinito de Dios, del que estás hecho. Te darás cuenta de que ya no necesitas mayor amor que ese. Dios está adentro y afuera de ti.
Cuando decides subir tu
vibración teniendo pensamientos positivos, entendiendo que no puedes obligar al
otro a hacer lo que tu quieras; eligiendo sentir felicidad en vez de sentirse
victima de las circunstancias, entonces te acercas cada vez más a un estado de
plenitud, primero en pocos minutos y luego más tiempo. Ahí te conectas con la
divinidad, con la energía correcta. Al conectar el pensamiento consciente con una
mayor vibración, podrás comenzar a sentir el verdadero amor.
¿Cómo puedo hacer eso? ¿Cómo comienzo?
Comienza por aplicar esto que estás conociendo en ti mismo. Tendrás que
aprender a sentirte merecedor de lo que tu mismo creas. Del amor que emanas y
de darte cuenta de lo especial que eres para Dios. Luego lleva este sentimiento
hacia ti mismo. Si Dios te cree especial entonces hay que comenzar a sentir eso
de ser especial. ¿Qué tanto amas lo que haces, lo que eres, lo que tienes, lo
que puedes hacer? ¿Estás acostumbrado a recibir? ¿Qué consecuencia se genera cuando haces algo bueno o algo
malo? ¿Puedes ver que lo que pasa es solo la consecuencia de lo que hiciste y
no lo que otro hizo? ¿Qué aprendes cada día y ves la lección aprendida con amor?
Piensa con amor, da amor y recibirás el amor que necesitas. Dios
todopoderoso anda siempre buscando como hacerte dichoso; pero no desde la
mezquindad sino desde el aprecio del que sabe lo que tiene. Así que no te
preocupes si hoy te has equivocado. Lo importante es que en algún momento aprenderás
la lección y con la práctica, podrás aplicarlo a tiempo, en el momento correcto.
El primer paso para hacer esto es aceptar hay mejoría esperándonos y para
aplicarla nos conviene internalizarla primero.
Que el amor de Dios esté siempre contigo. Así sea.
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