Nada ni nadie podrá hacerles cambiar a ustedes si no quieren y eso está bien. Lo que para uno esta perfecto para otro no tiene validez, pues no está dentro de sus metas, empeño o ha tenido la necesidad de usarlo para su propio beneficio; y eso también está bien.
Tu propósito y tu misión están acordes a lo escogiste para experimentar en este plano. No puedes obligar a otro a verlo como tu, es por ello que existe el libre albedrío. Cada quien tiene una misión y un propósito distinto y en un estado evolutivo distinto. ¿Por qué habrías de pensar que está mal lo que otro hace? ¿Eso acaso te hace mejor lo que tu eres? Lleva el amor en el alma, en las acciones, en tu verbo y en tus pensamientos y sentirás el amor retribuido desde la humanidad hacia ti.
Todos nuestros hermanos tienen derecho a vivir y a revivir cualquier escenario que le sea útil para aprender, porque es su decisión. No es importante cuantas veces caen, lo importante es que se aprenda y se supere a la última. Cuidemos al resto de nuestros hermanos, evitando hacerles daño, juzgándolos u obligando a ser algo que no quieren. Cada vez que lo hacemos pudiéramos estar alimentando a nuestro ego para hacernos sentir superiores por nuestra forma de pensar. Somos responsables de lo que hacemos, decimos y pensamos, aún si se refiere a otro.
Todo lo que tienes es gracias a ti, así como todo lo que tiene otro, es gracias a ese otro; bien sea porque lo obtuviste en este plano con esfuerzo o ya estaba planificado para ti desde antes de nacer. Recuerda, cada vez que piensas algo de alguien, estás pensando por el otro mientras lo juzgas con tus criterios y tus creencias conocidas.
Dios te pone camino personas diferentes para que aprendas de ellas y es tu decisión (o tal vez no) que sigan en tu camino. Da la bienvenida a sus bendiciones y las infinitas gracias a tus aprendizajes. Mira con amor a tu hermano, así sea tu antagónico, pues al final él(ella) eres tú y tú eres él(ella). Al final seguimos siendo uno, sigue amándote y lleva ese amor a tus acciones a todo lo que haces. Entonces verás a Dios (o como quieras llamarle) viviendo permanentemente en tu corazón. Todo lo que desees lo recibirás con creces y eso incluye lo que deseas para tus hermanos.
Vive, sueña, ama, se libre de ataduras y creencias limitantes. Recuerda que estás viviendo en un avatar dentro de este mundo, no te dejes llevar por reglas de otros que no tengan sentido. Ámate y trata de amar a todos, siembra amor, cariño, apoyo, empatía, serenidad y aprende a auto-observarte, a armonizarte y a vivir en el verdadero amor. Verás que el resto, sobra.
Un abrazo con infinito amor y serenidad.
Comentarios
Publicar un comentario